El primer proyecto que hemos llevado a
cabo lleva de título “¿Qué escuela queremos para la sociedad en la que
vivimos?” La comisión ejecutiva de este proyecto – del que me ha tocado formar
parte en esta ocasión – han entrevistado al gran pedagogo italiano y dibujante,
Francesco Tonucci quien nos ha aportado muchos puntos de vista tanto en esta
pequeña entrevista como en las otras numerosas que se pueden encontrar en la
red.
Sin más demora, me pongo manos a la obra.
Antiguamente, la escuela y la educación
eran muy diferentes de las que entendemos hoy pero sigue teniendo, desde mi
punto de vista, aspectos que no han evolucionado con la sociedad. Como ejemplo
puedo poner que las aulas siguen siendo con pupitres dispuestos en filas de uno
que miran directamente a la pizarra ocupando la pared central y la mesa del
maestro en una tarima (o no, eso es opcional). El ejemplo es aplicable tanto a
la forma física del aula como a la metodología mayormente utilizada por los
docentes.
Como ya sabemos, la escuela tiene que ir
acorde a la sociedad pero, desde mi punto de vista, veo que lo único que
hacemos es reproducir lo que aplicaban con nosotros. No conocemos otra manera
de actuar. Enseñamos lo que aprendemos y si no cambiamos eso no podremos hacer
mucho. Pero esto es idea de otro tema.
Volviendo a lo que nos concierne, para
reflexionar sobre la escuela tan deseada en esta sociedad, hay que dos aspectos
claves a parte de los otros muchos que hay. A mi juicio son:
Primer educador con el que nos
encontramos, la familia. Podemos preguntarnos: ¿Hacen bien su trabajo? Desde mi
opinión, hay algunas familias que lo hacen bien, y otras que no. Con esto no me
refiero a que son malos padres, sino todo lo contrario, hacen todo lo posible
para que su hijo consiga los méritos y salga a flote pero no siempre lo hacen
de una manera correcta.
La familia para la escuela que queremos
en nuestra sociedad, debería estar mucho más involucrado de lo que ahora esta.
Se necesitan padres que estén disponibles para que se le permita al docente
completar la tarea pero claro, esta cuestión es un problema derivado de los
centros e instituciones escolares que ponen excusas y trabas para no abarcar
más tiempo ni esfuerzo.
Educador profesional, los docentes o
profesores. En este bloque podemos cuestionarnos su metodología: ¿Es realmente
útil? Desde el primer día de clases en la Facultad, nos dicen que el objetivo
de educar es enseñar a ser críticos. Todo lo contrario a lo que se da en la práctica.
Libros de texto, resúmenes, textos de ampliación,… Enormes cantidades de
información de la que no llegamos a entender más que una mínima parte pero es
necesaria calcarla y plasmarla para demostrar que has ‘aprendido’.
Los docentes para la escuela que queremos
en nuestra sociedad, deberían ser guías y motivadores no ‘dictadores del
saber’. (A lo que desde mi punto de vista, tampoco le veo tanto el sentido de
que solo el docente sabe; cualquier niño, en los tiempos que corren, saben más
que una propia.)
Desarrollar más la crítica y la opinión
junto con la comprensión debería ser el esquema principal de las asignaturas
curriculares, cambiando así la manera de aprender y enseñar.
A estos dos, se les puede añadir otros
muchos campos en los que el niño/a aprenden, como su grupo de amigos, el barrio
en el que viven… Pero he querido enfatizar estos dos ya que son los que de
alguna manera me interesan más.
Completando lo anterior, Tonucci me da
una cuestión que plantear. Los deberes. ¿Está bien planeado y pensado las
tareas/actividades para realizarlas en casa? A lo largo de mi vida escolar, he
tenido que hacer muchos deberes y, algunos, eran un verdadero quebradero de
cabezas pero no los cuestionaba. Lo
cierto es que comparto la idea de Tonucci al decir que les quita tiempo a los
niños de jugar y de ser niños. Al fin y al cabo solo se es niño una vez y no es
para que, desde tan temprana edad, se le atribuya tantas responsabilidades.
Como conclusión, pienso como Tonucci en
muchas perspectivas y la idea que creo que lo engloba todo es que, la escuela
que queremos para nuestra sociedad, sea de todo menos discriminatoria. Necesita
creatividad, innovaciones (y no me refiero a las tecnologías), y docentes y
familias dispuestos a dar lo mejor. Y nunca desvalorar o dar preferencia a
asignaturas o carreras. Todas tienen su mérito, necesidad y esfuerzo.
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