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viernes, 29 de marzo de 2013

REFLEXIÓN PROYECTO #1:


El primer proyecto que hemos llevado a cabo lleva de título “¿Qué escuela queremos para la sociedad en la que vivimos?” La comisión ejecutiva de este proyecto – del que me ha tocado formar parte en esta ocasión – han entrevistado al gran pedagogo italiano y dibujante, Francesco Tonucci quien nos ha aportado muchos puntos de vista tanto en esta pequeña entrevista como en las otras numerosas que se pueden encontrar en la red.

Sin más demora, me pongo manos a la obra.


Antiguamente, la escuela y la educación eran muy diferentes de las que entendemos hoy pero sigue teniendo, desde mi punto de vista, aspectos que no han evolucionado con la sociedad. Como ejemplo puedo poner que las aulas siguen siendo con pupitres dispuestos en filas de uno que miran directamente a la pizarra ocupando la pared central y la mesa del maestro en una tarima (o no, eso es opcional). El ejemplo es aplicable tanto a la forma física del aula como a la metodología mayormente utilizada por los docentes.

Como ya sabemos, la escuela tiene que ir acorde a la sociedad pero, desde mi punto de vista, veo que lo único que hacemos es reproducir lo que aplicaban con nosotros. No conocemos otra manera de actuar. Enseñamos lo que aprendemos y si no cambiamos eso no podremos hacer mucho. Pero esto es idea de otro tema.

Volviendo a lo que nos concierne, para reflexionar sobre la escuela tan deseada en esta sociedad, hay que dos aspectos claves a parte de los otros muchos que hay. A mi juicio son:






Primer educador con el que nos encontramos, la familia. Podemos preguntarnos: ¿Hacen bien su trabajo? Desde mi opinión, hay algunas familias que lo hacen bien, y otras que no. Con esto no me refiero a que son malos padres, sino todo lo contrario, hacen todo lo posible para que su hijo consiga los méritos y salga a flote pero no siempre lo hacen de una manera correcta.
La familia para la escuela que queremos en nuestra sociedad, debería estar mucho más involucrado de lo que ahora esta. Se necesitan padres que estén disponibles para que se le permita al docente completar la tarea pero claro, esta cuestión es un problema derivado de los centros e instituciones escolares que ponen excusas y trabas para no abarcar más tiempo ni esfuerzo.

            




Educador profesional, los docentes o profesores. En este bloque podemos cuestionarnos su metodología: ¿Es realmente útil? Desde el primer día de clases en la Facultad, nos dicen que el objetivo de educar es enseñar a ser críticos. Todo lo contrario a lo que se da en la práctica. Libros de texto, resúmenes, textos de ampliación,… Enormes cantidades de información de la que no llegamos a entender más que una mínima parte pero es necesaria calcarla y plasmarla para demostrar que has ‘aprendido’.
Los docentes para la escuela que queremos en nuestra sociedad, deberían ser guías y motivadores no ‘dictadores del saber’. (A lo que desde mi punto de vista, tampoco le veo tanto el sentido de que solo el docente sabe; cualquier niño, en los tiempos que corren, saben más que una propia.)
Desarrollar más la crítica y la opinión junto con la comprensión debería ser el esquema principal de las asignaturas curriculares, cambiando así la manera de aprender y enseñar.

A estos dos, se les puede añadir otros muchos campos en los que el niño/a aprenden, como su grupo de amigos, el barrio en el que viven… Pero he querido enfatizar estos dos ya que son los que de alguna manera me interesan más.

Completando lo anterior, Tonucci me da una cuestión que plantear. Los deberes. ¿Está bien planeado y pensado las tareas/actividades para realizarlas en casa? A lo largo de mi vida escolar, he tenido que hacer muchos deberes y, algunos, eran un verdadero quebradero de cabezas pero no los cuestionaba.  Lo cierto es que comparto la idea de Tonucci al decir que les quita tiempo a los niños de jugar y de ser niños. Al fin y al cabo solo se es niño una vez y no es para que, desde tan temprana edad, se le atribuya tantas responsabilidades.

Como conclusión, pienso como Tonucci en muchas perspectivas y la idea que creo que lo engloba todo es que, la escuela que queremos para nuestra sociedad, sea de todo menos discriminatoria. Necesita creatividad, innovaciones (y no me refiero a las tecnologías), y docentes y familias dispuestos a dar lo mejor. Y nunca desvalorar o dar preferencia a asignaturas o carreras. Todas tienen su mérito, necesidad y esfuerzo.

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